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EL PROCESO PENAL
Según la nueva Ley Procesal Bona
erense

 por Javier I. BAÑOS 

OBRA ACTUALIZABLE 
POR INTERNET.

Desde aquí podrá bajar en archivo PDF toda la actualización legislativa.

1ra. Actualización 
Marzo 2005

1. Introducción del Autor

Estudios
Obra puesta al día según la DOCTRINA Y LA JURISPRUDENCIA de la Ley 11.922 y sus modificatorias: Leyes 12.059, 12.278, 12.405, 13.057, 13.078, 13.080, 13.081 y 13.183

Prólogo de
Eugenio Raúl ZAFFARONI

            La presente obra prácticamente constituye un inteligente manual de derecho procesal penal de la Provincia de Buenos Aires, escrito con meridiana claridad conceptual y amplio manejo del tema por parte de su autor. Esta última condición se verifica, justamente, con la primera, pues nadie puede explicar con tal grado de transparencia conocimientos que no maneja y combina con soltura. Un manual no se valora por el arsenal informativo bibliográfico, sino por su potencial de transmisión conceptual y su coherencia teórica. Por ello, suele ser una obra cuya redacción ofrece mayores dificultades que las de un tratado o, al menos, otro género de obstáculos no inferiores a éstos. Y, por cierto, es muy poco lo que le falta a este volumen para convertirse en un completo manual de primer nivel.

            El autor trata de ocultar su condición de teórico, disculpándose en reiteradas ocasiones, pero de nada valen sus excusas, pues su vocación se proyecta a cada línea y, muy especialmente cuando se enfrenta con valentía e inocultable placer con temas y debates de fondo. Es suficiente para comprobarlo recorrer las páginas en que aborda el concepto de acción, la interpretación de la ley, la sucesión de leyes procesales en el tiempo y el alcance de la casación, con la advertencia de que no hacemos más que mencionar los brotes teóricos más relevantes de la obra.

   Por momentos pareciera que el nuevo código procesal penal de la Provincia de Buenos Aires no fuese más que el pretexto que le permite al autor lanzarse a los temas más complicados de esta disciplina. Su caracterización del inquisitorio y del acusatorio, con la que abre la obra, además de estar finamente trabajada, constituye la base de todo el desarrollo ulterior. Un purista del estilo le reprocharía a este respecto la frecuente reiteración conceptual y la remisión constante a esa base primaria, pero pasaría por alto que no se trata de un defecto textual, sino de un necesario recurso didáctico que cumple la función de mostrar la coherencia básica del discurso con su punto de partida y base de sustentación. No es gratuita la metáfora del texto jurídico lógicamente completo concebido como edificio: una y otra vez la construcción se sustenta sobre sus vigas maestras 

 

   

            El texto legal sobre el que Baños trabaja reemplaza hoy al viejo código de Tomás Jofré. El código del jurista sanluiseño fue avanzado en su tiempo y quizá mucho menos inquisitivo que su práctica, pero el tiempo y la perversión del sistema lo devoraron. El viejo texto no sólo presentaba el inconveniente del juez único (de instrucción y sentencia), con todas las críticas que justamente se le señalan en el presente libro, sino que, además, ocultaba la realidad práctica del por demás frecuente “medio juez”, o sea, de la necesaria delegación de la instrucción en la autoridad policial. El efecto de esta delegación fue catastrófico y sus consecuencias se están pagando hasta hoy, sin miras de hallarle prontos remedios. Esa delegación destruyó garantías, corrompió y desintegró a la propia institución policial y, como si esto fuese poco, acabó por sembrar una sensación de inseguridad general muy peligroso para el destino del propio sistema político democrático.

Pero no podemos atribuir esta responsabilidad a Tomás Jofré, que fue, tal vez, el más lúcido procesalista penal argentino de las primeras décadas del siglo pasado. Jofré proyectó primero el código de la Provincia de San Luis. La realidad que enfrentaba hace un siglo en el centro de la República era de pequeños contornos, de poblaciones rurales, de ámbitos donde todas las personas mantenían vínculos. Nunca pudo imaginar que ese texto acabaría siendo usado para destruir las garantías de millones de personas concentradas urbanamente. La responsabilidad no fue de Jofré, quien inventó un vehículo tracción a sangre bastante eficaz para la carga y caminos de su tiempo, sino de quienes siguieron usando el mismo vehículo para circular por autopistas y cargando cien veces más peso. Nadie ignoraba la tremendas consecuencias de ese desatino. Todos los gobernantes lo supieron, pero prefirieron callar, ser cómplices para no crearse problemas. El silencio encubridor de todos los sectores interesados no se quebró por imperativos éticos, sino porque el propio aparato destruido lesionó a los operadores políticos. Éstos dejaron funcionar la caldera del modo perverso en que lo hacía, hasta que ésta estalló, y ese es el origen político de la reforma procesal que Baños toma como base para sus enriquecedores desarrollos. 

 

Edición 2004
ISBN 950-9037-07-9
768 págs.

Precio: $ 154.-

 
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Personalmente, no estoy seguro de que las prácticas perversas hayan desaparecido o cambiado radicalmente con el nuevo código. Un código es una ley y una práctica es una cultura. Una ley es un deber ser y una práctica es un ser. El deber ser es un ser que no es (o que por lo menos aún no es), y la práctica es un ser que es. Es bueno que haya un deber ser que trate de orientar al ser hacia lo que debe ser (la práctica inquisitiva hacia la acusatoria), pero se trata de un proceso y no de un fenómeno automático.

            Es muy importante que obras como la presente enseñen el camino que debe seguir el ser hacia lo que debe ser, porque de lo contrario la práctica quedaría sin brújula. Pero nadie debe cometer el error de pretender que la reforma está hecha, porque estaría tan alucinado como el piloto de tormenta que viendo el faro crea que ya está en tierra.

            Una reforma procesal es un largo camino, en el que no sólo es menester buena voluntad, sino también recursos humanos y materiales. Una obra como la presente es de fundamental importancia para la provisión de los recursos humanos y su perfeccionamiento. Ninguno de nosotros proviene de una formación aséptica, incolora, sino que hemos sido entrenados conforme a ciertas ideas que se concretaban en los libros que leíamos en el curso de nuestro entrenamiento. Por eso, un libro que tiene un claro objetivo didáctico, suele tener más importancia práctica que una obra teórica mucho más compleja, porque llega a un círculo más amplio y, además, en etapas formativas de la vida intelectual, o sea, más tempranas, cuando aún no se han instalado hábitos de pensamiento obstaculizantes del uso de la razón y de la percepción de la realidad.

            A lo dicho debe agregarse que la obra está escrita en un estilo bastante coloquial, como si el autor discutiese consigo mismo algunos conceptos, rechazando otros con particular énfasis, usando expresiones de diálogo de aula. Esto le proporciona una agilidad interesante. Los cuadros son un